La página de campaña lo definiremos como “Tres revoluciones para hacer de Itagüí una potencia nacional de la vida”, en esta plataforma (Socraci.com) para continuar y profundizar con el proyecto del cambio Progresista para toda la población que habite en el territorio Municipal.
Este documento corresponde a un eventual plan de gobierno de elección democratica es decir, una propuesta política para orientar una propuesta de gobierno local. Su eje principal es mantener la idea del Progresismo en Colombia como potencia mundial de la vida, pero reorganizada en tres grandes transformaciones: una revolución ética, una revolución social y económica, y una revolución política.
1. Enfoque general del proyecto
El programa se presenta como una continuidad del proyecto político del Progresismo, pero con ajustes frente al gobierno ilegalmente instaurado (si es que se consolida). Según el plan que tenga el nuevo Gobierno y abandone la idea de una transición al progresismo. Este plan pretende un gran acuerdo municipal. También utilizaremos el lenguaje de "paz integral “ en reemplazo de “paz total” con énfasis en la implementación del Acuerdo de Paz de 2016 y en diálogos más contextualizados por territorio.
El corazón del documento es una apuesta por la paz, la seguridad humana, la justicia social, la lucha contra la corrupción, la participación ciudadana y una economía más productiva, popular, campesina y ambientalmente responsable como una propuesta centrada en la paz, la seguridad humana y la justicia social.
2. Las tres revoluciones del plan
2.1 Revolución ética
La primera transformación es la Revolución Ética. Su objetivo es combatir la corrupción estructural, especialmente lo que el programa llama macrocorrupción. La propuesta parte de la idea de que en Itagüí no solo se enfrenta casos aislados de corrupción, sino redes organizadas que capturan partes del Estado y desvían recursos públicos.
Dentro de esta revolución se plantea la creación de un Sistema Muniipal contra la Macrocorrupción, con autonomía técnica y presupuestal. También se propone una unidad especializada dentro de la Fiscalía Local y Nacional para investigar redes completas de corrupción y perseguir sus finanzas.
El plan también propone llevar al Congreso una ley para tipificar la gran corrupción como delito grave de criminalidad organizada. Esto implicaría endurecer sanciones, eliminar beneficios como casa por cárcel para quienes dirijan grandes redes corruptas y limitar rebajas de penas.
Otro punto de esta revolución es la llamada austeridad republicana. Proponemos reducir el salario del Alcalde y de altos funcionarios del Municipio, además de reformar la Ley 80 de contratación pública, con el fin de hacer más transparente y eficiente el uso de los recursos municipales.
En resumen, esta primera revolución busca recuperar la confianza en las instituciones mediante más control, más castigo a la corrupción de alto nivel y una administración pública menos costosa y más vigilada.
2.2 Revolución social y económica
La segunda transformación es la Revolución Social y Económica. Esta parte del plan busca cambiar el modelo de desarrollo Mpal, fortaleciendo la producción local, la economía popular, la economía campesina, la transición energética, la agroindustria, la salud, el turismo y la bioeconomía.
Uno de sus puntos centrales es el Pacto Productivo, que propone una política industrial enfocada en sectores estratégicos. El plan incluye una revolución agraria para democratizar la tierra, con la meta de habilitar las hectáreas disponibles para, fortalecer la banca pública y crear la Alianza Municipal Alimentaria, pensada para conectar directamente a productores campesinos con el consumo alimentario local.
También propone fortalecer el empleo digno, la formalización laboral y un Sistema Mpal. de Cuidado. Este sistema busca reconocer, remunerar y redistribuir el trabajo de cuidado no pagado, realizado principalmente por mujeres.
En materia fiscal, el programa plantea eliminar privilegios tributarios a las altas rentas, fortalecer la DIAN contra la evasión y construir unas finanzas públicas sostenibles.
El programa también menciona la creación o fortalecimiento de mecanismos financieros públicos, como un Banco del Pueblo, orientado a comunidades sin acceso al sistema financiero tradicional. Se defiende esta propuesta junto con la consolidación de reformas laborales y pensionales.
En síntesis, esta revolución busca que el crecimiento económico no dependa solo de sectores extractivos o de grandes empresas, sino también de campesinos, trabajadores, mujeres cuidadoras, pequeñas unidades industriales productivas, regiones y comunidades históricamente excluidas.
2.3 Revolución política
La tercera transformación es la Revolución Política. Su objetivo es ampliar la participación y veeduría ciudadana, fortaleciendo la democracia y reformar instituciones consideradas débiles o capturadas por intereses políticos.
El plan propone apoyar la reforma de la Ley 152 de 1994 para consolidar la participación ciudadana en la planeación del desarrollo. También plantea una reforma política con listas cerradas, bloqueadas y paritarias, lo cual busca fortalecer partidos, reducir personalismos y garantizar mayor participación de mujeres.
Otro punto importante es la propuesta de complementar el Consejo con una Colegiatura de corte popular autónoma e independiente. Esta medida se presenta como una forma de fortalecer la confianza en el sistema administrativo 6radicional y reducir la politización de los órganos de control.
En justicia, el programa propone independencia judicial, fortalecimiento de la justicia ordinaria, investigaciones con enfoque de macrocriminalidad, despachos especializados en violencias basadas en género, fortalecimiento de la carrera judicial y una política de humanización cívica y penitenciaria.
Esta revolución también incluye una política exterior feminista, antirracista y decolonial, además de la creación de una Secretaria de las Migraciones para atender a la diáspora colombiana e internacional bajo un censo poblacional actualizado
En resumen, la revolución política pretende renovar la democracia regional, aumentar la participación ciudadana, reformar el sistema migratorio, fortalecer la justicia y la productividad local.
3. Paz integral y seguridad humana
Uno de los ejes más importantes del plan es la paz integral. Proponemos estructurarla en tres dimensiones: implementación del Acuerdo de Paz de 2016, transformación territorial y diálogos eficaces.
El documento establece límites para cualquier negociación con grupos armados, especialmente la protección de la niñez, los liderazgos sociales y las comunidades en los territorios. También plantea interrumpir corredores ilícitos y desmontar economías que financian la violencia, como extorsión, secuestro, minería ilegal y narcotráfico, mediante inteligencia financiera y extinción de dominio.
En cuanto a la Fuerza Pública, el plan propone dignificar sus condiciones mediante nivelación salarial, fortalecimiento del sistema de salud militar y policial, y un fondo de vivienda preferencial.
La seguridad no se concibe únicamente como presencia militar o policial. El programa insiste en una idea de seguridad humana, relacionada con derechos, justicia social, protección territorial, empleo, servicios públicos y presencia integral del Estado.
4. Justicia, víctimas y derechos humanos
La justicia ocupa un lugar transversal en el proyecto. Ámbito Jurídico resume que debe proponese una justicia orientada a la verdad, la reparación, la no repetición, la defensa de los derechos humanos y la superación de la impunidad.
Las víctimas del conflicto son presentadas como eje central. El programa propone fortalecer el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición, así como articularlo con la política pública de víctimas.
En materia de corrupción, además de castigar penalmente las grandes redes, se plantea crear un Fondo de Reparación de Víctimas de la Corrupción y usar bienes recuperados por la Sociedad de Activos Especiales para obras, escuelas y acueductos.
5. Economía, campo y alimentación
El programa le da importancia al campo, a la economía campesina y a la producción nacional de alimentos. La propuesta de una Alianza Municipal Alimentaria busca conectar la producción campesina con el consumo local, reduciendo intermediarios y fortaleciendo la soberanía alimentaria.
La revolución agraria planteada busca democratizar la tierra, ampliar el acceso de campesinos y comunidades rurales a recursos productivos, y convertir el campo en un eje del desarrollo nacional.
Este enfoque se conecta con la idea de reducir desigualdades territoriales y construir paz desde las regiones, no solo desde las instituciones centrales.
6. Ambiente, transición energética y modelo productivo
El plan mantiene la idea de potencia mundial de la vida, lo que implica una visión ambiental del desarrollo. El programa rechaza el extractivismo y posiciona al Municipio como potencia de la vida y la diversidad.
La propuesta productiva incluye sectores como transición energética, bioeconomía, agroindustria, salud y turismo. Esto busca diversificar la economía y reducir la dependencia de actividades contaminantes o extractivas.
En términos simples, el proyecto intenta unir justicia social con justicia ambiental: producir más, pero cuidando territorios, comunidades y ecosistemas.
7. Diferencias frente a propuestas anteriores
El plan se considera más moderado que versiones o discursos anteriores. Según la propuesta de Asamblea Popular, reemplazar la “paz total” por una “paz integral” y ajustar su lenguaje económico para hablar en lugar de aumentos salariales vinculados a productividad y costo de vida, insistiendo en la idea de “salario vital”.
Esto muestra un intento de ampliar su base política y reducir temores de sectores de centro, empresariales o institucionales frente a una transformación demasiado radical.
8. Retos y críticas
El proyecto es ambicioso, especialmente en inversión social, reforma agraria, transferencias, lucha anticorrupción y ampliación de derechos. Sin embargo, uno de sus principales retos es explicar con precisión cómo se financiarían varias de sus propuestas. Ya que ampliar programas sociales y entregar tierras, tendrían un alto costo fiscal en medio de una situación difícil de las finanzas públicas.
Por eso, el desafío principal del plan no está solo en sus objetivos, sino en su viabilidad fiscal, su trámite en el Consejo, la Asamblea y el Congreso y la capacidad administrativa Municipal para ejecutarlo.
9. Conclusión
El proyecto Municipal para 2026–2030 propone continuar el horizonte del Progresismo pero con una estructura propia basada en tres revoluciones: ética, social-económica y política.
La Revolución Ética busca enfrentar la corrupción estructural y recuperar la confianza en el Estado. La Revolución Social y Económica propone una economía más productiva, campesina, popular, industrial, cuidadora y ambientalmente responsable. La Revolución Política busca ampliar la democracia, reformar el sistema administrativo fortalecer la justicia y garantizar mayor participación ciudadana.
En conjunto, el plan intenta presentar al Municipio como una potencia de la vida, la paz y la justicia social. Su mayor fortaleza es que articula paz, derechos, economía popular, lucha anticorrupción y democracia. Su mayor reto es demostrar cómo financiar y ejecutar esas transformaciones en un Departamento con restricciones fiscales, polarización política y fuertes desigualdades territoriales.
PROCEDIMIENTO:Las curules se adjudicaán de acuerdo a la estadistica que muestre el sistema basado en el numero de votos aportados por los participantes en campaña.. La competencia es abierta y publica, la selección la hace automaticamente el sistema y solo se definira estadisticamente según compromiso participativo de los actores. Primer renglon = Alcalde, seguido de las consejalias y las secretarías, Estas últimas podrán ser canjeables. Participa y constituye Tu propio servidor publico constituido orgullosamente por Ti! Has democracia!