- · 2 amigos
-
5 seguidores
Sondra Macollins cuestiona la distracción política en medio de la violencia y la corrupción en Colombia
En un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, Macollins afirmó que el país “se desangra entre violencia y corrupción”, mientras se promueven discusiones que, a su juicio, no responden a las necesidades urgentes de la ciudadanía.
“Mientras el país se desangra entre violencia y corrupción, nos quieren distraer con ruido y espectáculo”, escribió la candidata presidencial, al señalar una desconexión entre el debate público y la realidad que viven los ciudadanos.
Crítica a la falta de respuestas frente al crimen
En su pronunciamiento, Macollins fue enfática en rechazar cualquier tipo de tolerancia frente a la criminalidad y la corrupción. Afirmó que el Estado debe asumir una postura clara frente a quienes vulneran la ley y la institucionalidad.
“En Colombia, o el Estado se limpia o se limpia. No hay negociación con ladrones ni con criminales”, expresó, al marcar una línea tajante frente a cualquier posibilidad de acuerdos con actores ilegales.
Orden, control y vigilancia ciudadana
La candidata también hizo referencia a la necesidad de fortalecer el control sobre el ejercicio del poder. En su mensaje, señaló que el orden y la vigilancia ciudadana deben ser elementos centrales en la relación entre el Estado y la sociedad.
“Mi Meta 2026–2030 es el orden, control y ciudadanos vigilando al poder”, afirmó Macollins, al subrayar la importancia de una ciudadanía activa que exija resultados y rendición de cuentas.
Un llamado a exigir respuestas
El pronunciamiento cerró con una pregunta dirigida a la opinión pública, en la que Macollins cuestionó la actitud frente a la situación actual del país.
“¿Seguimos aplaudiendo el caos o exigimos respuestas?”, planteó, dejando abierta la reflexión sobre el rol de la ciudadanía frente a la violencia, la corrupción y el ejercicio del poder.
Las declaraciones se producen en un contexto marcado por hechos recientes de inseguridad, violencia y preocupación ciudadana en distintas regiones del país, lo que ha reactivado el debate sobre el papel del Estado y la respuesta institucional frente a estos fenómenos.