- · 1 amigos
-
4 seguidores
Sondra Macollins cuestiona la respuesta institucional ante denuncias de agresión sexual: “Esto es indignante y no puede quedar así”
“Solo tres víctimas confirmadas de este sujeto… ¿y la respuesta es suspenderlo tres meses? ¿En serio?”, cuestionó Macollins, al señalar que este tipo de decisiones ponen en duda la capacidad del Estado para proteger a las mujeres.
Un contexto que revela fallas estructurales
El caso que motivó su pronunciamiento expone un relato alarmante de una mujer que denunció agresión sexual por parte de un funcionario encargado de velar por la seguridad ciudadana. Más allá de los detalles puntuales, para Sondra el verdadero problema es la forma en que el sistema responde —o no responde— cuando las víctimas alzan la voz.
A su juicio, no se trata de un hecho aislado, sino de una falla estructural que se repite cuando las instituciones optan por sanciones simbólicas en lugar de medidas contundentes.
¿Dónde está la protección a nuestras mujeres?”
Macollins fue enfática al afirmar que es imposible confiar en una institución que debería cuidar y termina exponiendo. “¿Dónde está la protección a nuestras mujeres? ¿Dónde están las garantías?”, preguntó, al advertir que la falta de respuestas firmes genera miedo, silencio y desconfianza.
Para ella, permitir que presuntos agresores continúen con sanciones leves equivale a normalizar la violencia y debilitar la credibilidad institucional.
No más revictimización ni sanciones simbólicas
Sondra denunció que las mujeres no pueden seguir siendo revictimizadas mientras los agresores reciben castigos que calificó como “vacaciones pagadas”.
“Esto es indignante y no puede quedar así”, afirmó, al exigir que las decisiones del Estado estén a la altura de la gravedad de los hechos y del dolor de las víctimas.
Un llamado a garantizar justicia real
Con este pronunciamiento, la Mujer de Hierro reiteró la urgencia de revisar los protocolos de atención, investigación y sanción en casos de violencia sexual, asegurando procesos transparentes, diligentes y centrados en la protección de las víctimas.
Para Sondra Macollins, la protección de las mujeres no puede ser retórica: debe traducirse en acciones firmes, sanciones reales y garantías efectivas, sin privilegios ni excusas.