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Sondra Macollins: “La autonomía económica de la mujer es la base de un país libre”
En una reciente publicación en sus redes sociales, Macollins fue clara: “El capitalismo no oprime por sí mismo. Lo que oprime es la desigualdad que ya existía antes de él.”
El trabajo invisible que sostiene la economía
Sondra puso el foco en una de las mayores injusticias estructurales del país: el trabajo no remunerado que realizan millones de mujeres.
“Si las mujeres cargan con el trabajo que no se paga, entran al mercado perdiendo”, afirmó, al señalar que esta carga histórica limita su acceso a oportunidades reales y perpetúa brechas salariales y sociales.
Para la Mujer de Hierro, no se trata solo de un problema económico, sino de un modelo que ha normalizado que el cuidado, el hogar y la crianza recaigan casi exclusivamente sobre las mujeres, sin reconocimiento ni compensación.
Paridad real, igualdad salarial y justicia que funcione
Macollins aseguró que su propósito es romper ese guion que condena a las mujeres a competir en desventaja.
“Quiero paridad real, igualdad salarial y justicia que funcione”, expresó, dejando claro que estas no son consignas, sino pilares de su proyecto político.
Su planteamiento apunta a garantizar que las mujeres reciban el mismo salario por el mismo trabajo, acceso equitativo a cargos de decisión y un sistema judicial que responda de manera efectiva ante la discriminación y la violencia económica.
Autonomía económica femenina: una apuesta por la libertad del país
En uno de los mensajes más contundentes, Sondra afirmó:
“La autonomía económica de la mujer no es un lujo: es la base de un país libre.”
Para ella, un país donde las mujeres pueden decidir, emprender, trabajar y vivir sin dependencia económica es un país más justo, más productivo y más democrático. La desigualdad de género, advirtió, no solo afecta a las mujeres, sino al desarrollo completo de Colombia.
Una visión que redefine la economía desde la justicia
Con estas declaraciones, Macollins consolida una visión que propone reordenar las prioridades económicas, reconociendo el valor del trabajo femenino, redistribuyendo oportunidades y construyendo un modelo donde el crecimiento vaya de la mano con la equidad.
Su mensaje conecta con millones de mujeres que sienten que el sistema no las ve ni las compensa, y plantea una pregunta de fondo al país: ¿Puede existir verdadera libertad mientras la mitad de la población vive en desventaja económica?